domingo, 4 de febrero de 2018

AGRADECER Y COMPARTIR


¿Soy una persona agradecida por las muchas cosas buenas que tengo? Si observo con detenimiento podré apreciar que, a pesar de las dificultades, es mucho lo bueno que puedo y debo agradecer:  gracias por el aire que respiro, por el sol y por el agua, gracias por la madre Tierra que me alimenta y sostiene, como decía San Francisco de Asís.  ¿Doy gracias por todo ello?
Si observo las personas que me rodean: familia, amigos, compañeros, gente buena,…. También por ellos debo agradecer a Dios y a la Vida. ¡¡Qué sería de mi sin estas personas!!  Ellos me ayudan, me acompañan, comparten conmigo, me quieren,… ¿Soy persona agradecida por aquellos que me rodean y me quieren?

Si nunca has conocido los peligros de la guerra, del terrorismo, de la violencia, de la soledad y el hambre, ni has tenido que huir de tu país para refugiarte en otro por estas cosas, ¿comprendes la suerte que tienes en comparación con tantos millones de personas que sufren estas cosas?
Si puedes rezar y seguir tu credo particular sin ser molestado por tus creencias religiosas,…  ¿has pensado que unos 1.700 millones de personas son perseguidos y torturados por este motivo en el mundo?
Si tienes un hogar, una familia que te protege y te quiere, ¿has pensado en los millones de personas, muchos de ellos niñas y niños, otros ancianos o enfermos, que no tienen la suerte de alguien que les proteja y les quiera?
En conclusión:  observa la vida, tu vida concreta y verás cuantas cosas buenas hay en ella.  Obsérvalas con unos ojos bien abiertos, pero sobre todo míralas con el corazón y disfríutalas con sentimiento, con gozo, gratitud y cariño.  AGRADECE A DIOS cada día todo lo bueno que ÉL, el Dios de la Vida ha puesto y sigue poniendo en tu camino, y procura COMPARTIR con los que te rodean. Procura ser feliz, y hacer felices a los que te rodean.

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